Explora junto a nosotros las frases taurinas cortas que nacieron de la tauromaquia y dieron origen a dichos y refranes que aún perduran en nuestra cultura popular.

Frases de Toros
Como un miura
La frase como un miura hace referencia a los toros de la ganadería Miura de Sevilla, conocidos por su bravura y peligrosidad. Estos toros han sido responsables de la muerte de más toreros que cualquier otra raza, incluyendo la famosa muerte del torero Manolete en 1947 a manos del toro Islero. En el lenguaje cotidiano, como un miura se utiliza para describir a una persona con mala intención o peligrosidad, comparándola con estos toros temidos. La frase fue documentada lexicográficamente por primera vez en 1984 y un ejemplo de su uso en la vida común se encuentra en una declaración de José María Ruiz Mateos en 1989.
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Historia del Diseño ISLERO:La camiseta «ISLERO» rinde homenaje a uno de los toros más legendarios de la historia taurina. Islero, un impresionante miura de casi 500 kg, es recordado…
Traer a alguien como a un dominguillo
La expresión como un dominguillo se refiere originalmente a una antigua diversión del siglo XVIII, donde un pelele en figura de soldado, hecho de paja y andrajos, era puesto en la plaza para que el toro lo atacara. Según el DRAE, el dominguillo era un muñeco ligero con un contrapeso en la base, que siempre volvía a quedar derecho tras ser embestido. En el uso coloquial, traer a alguien como a un dominguillo significa mandar a alguien a hacer muchas cosas continuamente y con urgencia, o estar de un lado a otro haciendo encargos ajenos. La frase fue documentada lexicográficamente por primera vez en 1884. Un ejemplo de su uso es: «Y yo de acá para allá, que como un dominguillo me traían» (Seco 2005, 407).
Freses del Torero
Salir por la puerta grande
La expresión «salir por la puerta grande» proviene del ámbito taurino, donde representa el mayor triunfo para un torero: ser sacado a hombros por la puerta principal de la plaza tras cortar dos orejas en una corrida. Este honor simboliza el éxito supremo y es el gran sueño de cualquier torero.
En el lenguaje coloquial, salir por la puerta grande significa lograr un triunfo completo, alcanzar un objetivo con éxito o simplemente triunfar. El DRAE define la frase como «triunfalmente» y Seco la describe como «de manera triunfal». La metáfora se aplica a situaciones diversas, desde éxitos en negocios hasta victorias deportivas.
Un ejemplo de su uso en la lengua común se encuentra en una entrevista de 1990 con el humorista Casto Sendra, quien al referirse a su debut en el cine, dijo: Salgo por la puerta grande, con todos honores, en una de las cinco mejores películas de toda la historia del cine español .
Tener mano izquierda
La frase «tener mano izquierda» en el ámbito taurino se refiere a la habilidad del torero para manejar la muleta con la mano izquierda, lo cual es considerado más difícil y, por tanto, un signo de destreza. La muleta es un bastón con un paño rojo que el torero usa para engañar al toro y hacer que baje la cabeza antes de matarlo.
En el lenguaje coloquial, «tener mano izquierda» significa poseer habilidad y astucia para resolver situaciones difíciles, así como habilidad diplomática. Esta frase se documentó lexicográficamente por primera vez en 1734.
Un ejemplo de su uso en la vida común es: “En la vida hay que tener mucha mano izquierda o no conseguirás nada” (Santoyo García s.f.).
Echarle un capote a alguien
La frase «echarle un capote a alguien» proviene del ámbito taurino y significa ayudar a un compañero en apuros. En la corrida, el capote es la capa que usan los toreros en el primer tercio para enfrentarse al toro y protegerse. Cuando un torero está en una situación complicada, los subalternos le «echan un capote» para distraer al toro y evitar un accidente.
En el lenguaje coloquial, «echarle un capote a alguien» significa ayudar o colaborar con alguien en una situación difícil. Esta frase se usa para describir la intervención de una persona para desviar una conversación o evitar un conflicto. La frase fue documentada lexicográficamente por primera vez en 1936.
Un ejemplo de su uso en la vida común es: “El principal malestar sale de Génova 13. Gallardón juega con fuego. Aznar sabe que no puede cortar la crítica externa, pero intenta echarle un capote de cara a la distensión interna» (Abella 1996, 115-116).
Hacer una faena de aliño
La frase hacer una faena de aliño en el ámbito taurino se refiere a una faena realizada por el torero en el último tercio de la corrida, cuyo objetivo es preparar al toro para ser matado sin adornos ni intención artística. Es una acción más funcional que estética, realizada simplemente para cumplir con el propósito de preparar al toro para la estocada final.
En la vida cotidiana, hacer una faena de aliño significa realizar un trabajo u operación sin interés ni esmero, simplemente para cumplir con la tarea. También puede referirse a resolver o tratar un asunto de manera rápida y sin lucimiento. Esta frase se usa para describir situaciones en las que se maneja un conflicto o compromiso con habilidad y rapidez, pero sin buscar un resultado brillante.
La frase fue documentada lexicográficamente por primera vez en 1984. Un ejemplo de su uso en el lenguaje común se encuentra en una publicación de El Mundo en 2014: «Con el cierre de ciertos canales de TDT hay más posibilidades de emitir encuentros ahora que hace 28 años, pese a lo cual la cadena que pujó por los derechos de retransmisión y los compró, Mediaset, ha respondido con una faena de aliño, como para salir del paso» (De la Serna 2014).
Tomar el olivo
La frase «tomar el olivo» se originó en las tierras cordobesas y jienenses, donde los hombres de campo o toreros subían a un olivo para escapar de un toro que los perseguía. En las corridas de toros, el torero debe a veces huir del toro cuando está en peligro, saltando la barrera del ruedo para protegerse. Beltrán (1996, 164) define la frase como «saltar el torero la barrera al verse perseguido por la res». El DRAE y Seco (2005, 707) coinciden en definirla como «guarecerse en la barrera».
En el lenguaje coloquial, «tomar el olivo» significa huir, escapar o marcharse, especialmente en situaciones de peligro. La frase se documentó lexicográficamente por primera vez en 1884.
Un ejemplo de su uso en la vida cotidiana es: “Cuando vio que las cosas se ponían feas, tomó el olivo y no le volvieron a ver” (Seco 2005, 707).
La fiesta
Cambiar de tercio
La palabra «tercio» se define según el DRAE como cada una de las tres partes en que se divide la lidia de toros: tercio de varas, tercio de banderillas y tercio de muerte. También puede referirse a la zona del redondel más próxima a la barrera, delimitada por las dos rayas que indican dónde debe picarse al toro. En el contexto taurino, «cambiar de tercio» es la orden que da el presidente para finalizar una fase de la lidia y comenzar la siguiente.
Una corrida de toros se compone de tres tercios:
- Tercio de varas: El torero usa el capote para burlar al toro hasta que el presidente ordena la entrada de los picadores.
- Tercio de banderillas: Los banderilleros clavan banderillas en el morrillo del toro para mitigar su fuerza.
- Tercio de muerte: El torero realiza pases artísticos y se prepara para matar al toro.
En el lenguaje cotidiano, «cambiar de tercio» significa cambiar de conversación, actividad o circunstancias. Según Manuel Seco, esta frase se usa para referirse a una dedicación a otra cosa, cambio de ubicación o profesión, o más frecuentemente, cambio de conversación.
Un ejemplo de su uso en la vida común se encuentra en una entrevista con el humorista Pedro Ruiz en la revista Panorama, donde le preguntaban: “¿Es cierto que cambia de tercio, que abandona el humor para convertirse ora en cantante ora en escritor?” (Abella 1996, 94).
Cortar orejas
La frase “cortar orejas” se refiere a una práctica en la tauromaquia en la que el torero corta las orejas del toro como trofeos tras una corrida exitosa. Esta acción es un reconocimiento a la destreza y eficacia del torero, y el público, al lanzar pañuelos blancos, solicita al presidente que conceda este premio. El presidente, junto con el público, decide si el torero recibirá uno o dos trofeos, y en ocasiones, también el rabo del toro. Cortar dos orejas puede llevar al torero a salir a hombros por la puerta grande, un gran honor en el mundo taurino.
En el lenguaje cotidiano, la frase «cortar orejas» se utiliza metafóricamente para referirse a lograr un éxito notable, especialmente en la resolución de un asunto o salir airoso de una situación difícil. Aunque no está recogida en el DRAE, se entiende como sinónimo de éxito o logro significativo.
Un ejemplo de su uso común es: “El asunto de la conversación se le ha cortado las orejas” (Abella 1996, 100).
Accidentes de la lidia y la muerte
Ir al hule/Haber hule
En el mundo taurino, “hule” se refiere a la cama de la enfermería en una plaza de toros, o a la propia enfermería donde los toreros son atendidos después de una herida. La palabra «hule» designa una tela elástica e impermeable usada en diversos contextos, y en el ámbito taurino, se utiliza para describir el material con el que se cubre la camilla donde se atienden las heridas. Por lo tanto, cuando se dice que alguien ha “pasado por el hule”, se refiere a que ha sido herido y ha tenido que ser tratado en la enfermería. Según el DRAE, “haber hule” significa haber sufrido heridas o muerte, y Seco (2005, 541) define la frase como resultado de ser cogido o herido durante una corrida.
En el lenguaje coloquial, “haber hule” se usa para referirse a un grave peligro o desgracia, mientras que “ir al hule” se emplea para describir a alguien que está en camino al fracaso. En resumen, en el lenguaje cotidiano, estas frases metafóricamente indican ir a la enfermería o enfrentar una situación negativa.
Ejemplo de uso en la lengua común: “Estoy asustado porque dentro de una semana debo pasar por el hule” (Reus Boyd-Swan s.f., 11).
Llegar a las mulillas
En el contexto taurino, «llegar a las mulillas» se refiere a la fase final de una corrida de toros en la que las mulillas, que son mulas enganchadas a un aparato llamado balancín, se encargan de arrastrar los toros muertos desde el ruedo hasta el desolladero. Las mulillas están engalanadas y adornadas para esta tarea, que es esencial para retirar los animales muertos del ruedo después de la corrida (Beltrán 1996, 159; DRAE 2014).
En el lenguaje coloquial, la frase “llegar a las mulillas” se usa metafóricamente para describir la acción de llegar tarde a un evento o compromiso (Luque Durán 1998, 16).
Ejemplo de uso en la lengua común: “A pesar de haber corrido muy rápido llegábamos a las mulillas, dos horas tarde” (Abella 1996, 112).
Pinchar en hueso
En el contexto taurino, la expresión «pinchar en hueso» se refiere a una situación en el último tercio de la corrida en la que el torero, al intentar matar al toro, falla al clavar la espada en el lugar correcto debido a un obstáculo óseo en el cuerpo del toro, como una vértebra. Esta dificultad en la ejecución de la estocada puede provocar que el toro no muera inmediatamente, lo que puede complicar aún más la faena del torero (Luque Durán et al. 1998, 9-10; Reus Boyd-Swan s.f., 15). Por ello, la frase encaja en el campo semántico de accidentes de la lidia y la muerte, ya que describe un fallo en el intento de matar al toro.
En el lenguaje coloquial, «pinchar en hueso» se usa metafóricamente para describir el fracaso en un propósito o la falta de éxito en una acción, especialmente cuando se encuentra una oposición inesperada o una dificultad significativa. Esta expresión se utiliza para indicar que se ha encontrado un obstáculo que impide el éxito deseado en cualquier ámbito (Abella 1996, 172; DRAE 2014). Según Seco (2005, 539), la frase significa “tropezar con alguien o algo que no se presta o acomoda a sus deseos”.






